Las instalaciones de Leandro Erlich constituyen un caso interesante, ya que se caracterizan por cuestionar la visión de una realidad dada operando en el espacio cotidiano mediante simulaciones y sorprendentes efectos ópticos. Al experimentar con los límites de la mirada, Erlich interviene sobre la realidad que conocemos y crea las condiciones necesarias para generar el extrañamiento de los espacios y la alteración de situaciones habituales. Esto es llevado a cabo a través de estrategias que comprometen necesariamente la interacción del público que ingresa en ellas y que producen a través de esta acción un desdoblamiento de lo real, con la formulación de una suerte de nueva realidad que reconfigura las reglas.