El ser encontró en la danza su primera y más perfecta expresión. Danzan los pájaros y los insectos danzas estáticas de amor, danzan los chimpancés alrededor de un árbol en el calvero del bosque, engalanados con follaje verde y húmedo, danzan los hombres en espontánea manifestación de su vida interior. Por la danza entran los seres en el movimiento rítmico del cosmos para identificarse con él y danzar junto a los astros, junto a la enramada movida por el viento y al mar mecido por las Nereidas, o embravecido por el tridente de Neptuno. Los pueblos primitivos y semibárbaros cuya vida espiritual y social yacía sumergida en la religión encontraron en la danza la primera forma de adoración, anterior al sacrificio y a la plegaria; la danza sagrada precedió en el tiempo a la representación preciosista del arte.