Las rinitis crónicas no infecciosas se distinguen en categorías de acuerdo al predominio de distintas células inflamatorias y a la presencia o ausencia de hiperplasia. Se clasifican en linfoplasmocíticas, eosinofílicas e hiperplásicas. La causa no está establecida. Se cree que la condición se debe a una respuesta crónica inflamatoria a agentes inhalados (irritantes o alérgicos). En humanos esto ya es bien reconocido, y está asociado a conjuntivitis, rinitis estacional recurrente, asma y pólipos nasales. Las evidencias que demuestran que podría tratarse de un proceso alérgico son experimentales. Ha sido demostrado que la exposición a largo tiempo de humo de cigarrillo causa rinitis crónica en perros; también perros con rinitis crónica han sido positivos a test intradérmicos contra alergenos inhalatorios. La rinitis linfoplasmocítica es una causa de enfermedad inflamatoria nasal relativamente común en perros y menos común en gatos (2,5). La inflamación de la mucosa nasal lleva a la vasodilatación e incremento de la permeabilidad vascular con congestión y edema asociados a los tejidos nasales. El exudado de líquido de las paredes de los vasos debilitados lleva tanto a edema de mucosa como a acumulación de líquido seroso en la luz nasal. La única prueba diagnóstica que puede facilitar un diagnóstico definitivo de la rinitis linfoplasmocítica es el examen histopatológico de muestras de mucosa nasal por vía endoscópica.