En Argentina, la frecuencia de parasitosis intestinales en asentamientos precarios varía entre 60–70%. Los parásitos producen anemia, desnutrición proteica-energética y diarreas graves, entre otras. Estas patologías suelen ser de evolución crónica, y van deteriorando lentamente al individuo parasitado, de tal manera que no percibe la afectación de su organismo hasta que se llega a un estado irreversible. Como estudiantes voluntarios integrantes de PROCOPIN, este proyecto nos forma y nos entrena para lograr un reconocimiento “en terreno” de las enfermedades parasitarias que conocemos por los libros. El programa es sistemático y secuenciado, orientado a un diagnóstico situacional y a una posterior intervención que revierta la realidad desfavorable de diversas comunidades.