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Desde el siglo XIX se ha resaltado la importancia de incluir forestaciones en la llanura pampeana, atribuyéndoles cualidades únicas para modificar la dinámica hídrica de estos ambientes al punto de ser consideradas verdaderas herramientas correctoras de los procesos naturales que degradan el ambiente. En este sentido actúan como reguladoras de los problemas ocasionados por las secas e inundaciones a través de su incidencia en la carga y descarga de napas, control del escurrimiento hacia los arroyos, elevado consumo de agua y alto poder evapotranspirante, entre otras cualidades. A lo largo del tiempo los investigadores han tratado de dilucidar estas características, siendo incipiente el estado de conocimiento al respecto. La cuenca alta del Arroyo El Pescado pertenece a la denominada subregión húmeda pampeana catalogada como una de las tierras mas aptas del país para la actividad agropecuaria, sin embargo constituye un área de suma fragilidad ante eventos hidrológicos extremos, de déficit o de excedentes hídricos. La vegetación nativa se encuentra constituida por praderas, sobre las cuales se desarrollan actividades agrícola-ganaderas, y áreas con especies forestales restringidas en extensión. En este contexto, surge la necesidad de ahondar en medidas de restauración hidrológica y, particularmente, de encarar estudios de los efectos de las forestaciones en el ciclo hidrológico de zonas llanas, como una alternativa viable de rehabilitación a largo plazo. Bajo la hipótesis de que un sector forestado de una cuenca de drenaje conduce a modificaciones significativas en el régimen hidrológico natural, que se traduce en un aumento de la evapotranspiración, infiltración y una reducción del escurrimiento superficial, se plantea el objetivo general de evaluar el efecto que genera una masa forestal en las variables del ciclo hidrológico, así como sus consecuencias y aplicabilidad en el manejo de la cuenca alta del Arroyo El Pescado. Para el cumplimiento del objetivo general se fijaron los siguientes objetivos específicos: cuantificar las variables más importantes del ciclo hidrológico; analizar comparativamente las modificaciones del ciclo hidrológico en plantaciones forestales con respecto a los componentes hidrológicos de un ecosistema natural; estimar la pérdida de suelo por erosión hídrica en la microcuenca; comparar los resultados de pérdida de suelo medidas a campo con estimaciones realizadas a través de modelos matemáticos y generar propuestas de manejo para la conservación del recurso hídrico del área de estudio con vistas a extrapolar estas experiencias a otras zonas de características similares. El plan de trabajo se ha estructurado en 5 actividades generales tendientes a responder los objetivos planteados: 1- Recopilación de antecedentes y generación de base de datos SIG; 2- Selección y caracterización de áreas de estudio mediante parcelas experimentales; 3- Mediciones de la situación hídrica de forma directa e indirecta (ecuación de balance hidrológico, modelos hidrológicos); 4- Conformación de un modelo conceptual de efectos de la masa forestal en la dinámica hídrica de la microcuenca del Arroyo La Paloma, y 5- Formulación de pautas de manejo de los recursos hídricos. Los resultados obtenidos indican que las forestaciones actúan principalmente aumentando la intercepción del agua de lluvia y disminuyendo la lámina de escurrimiento, resultando secundarios o de menor magnitud los efectos sobre los componentes de Infiltración y evapotranspiración. La forestación de Pino, con un 53.5% de cobertura del suelo y un manto de acículas de 13 cm, tiende a disminuir la lámina de agua infiltrada y los valores de evapotranspiración real, mientras que la forestación de Eucalipto, con un 36.7% de cobertura y desarrollo de vegetación herbácea, tiende a aumentarlos. La metodología implementada permitió cuantificar las variables del ciclo hidrológico. El análisis comparativo de las mismas indicó que la presencia de masas forestales promueven un aumento de los flujos verticales de agua en el suelo a través de un retardo por intercepción en el follaje, un aumento en la porosidad del suelo por acumulación de material orgánico y exploración de los sistemas radicales y un retardo del escurrimiento superficial por la acción de trabado del material vegetal en descomposición y los fustes en pie. También producen un aumento considerable en el volumen de agua evapotranspirada en períodos de excesos hídricos, atenúan el efecto degradativo de las lluvias intensas por impacto de gotas y aumento del escurrimiento y propician la acumulación de agua en condiciones de déficit hídricos por condensación de la humedad del aire y lluvia horizontal. Los valores de pérdida de suelo por erosión hídrica superficial en la MALP resultaron ser muy pequeños y por lo tanto insignificantes.