En una noche como cualquier otra, el personaje principal intenta dormir, pero el insomnio que padece no se lo permite, decide asomarse por su ventana y ve a alguien descalzo en la calle, es entonces que la protagonista se viste y baja para invitarle un vino, este acepta, así que se dirigen hacia el departamento. Van a la cocina, el personaje que estaba en la calle sienta y saca unos papeles arrugados, los cuales comienza a leer en voz alta, mientras tanto la protagonista sirve dos vasos de vino, pero al otro se lo mezcla con pastillas. Al rato este se duerme profundamente sobre la mesa de la cocina y la protagonista comienza a cortarle la camisa dejando su espalda al descubierto para clavarle una pluma.