Es bien sabido que el movimiento emancipatorio, iniciado sincrónicamente en toda la America hispana a principies del siglo pasado, fue debido a causas diversas, de orden interno y de carácter político, social y económico, que, juntamente con el factor ideólogico, concretado en el continente por la independencia de Estados Unidos y divulgado en el orbe entero por la revolución francesa, obraron a manera de fuerzas concurrentes, cuya resultante determinó la libertad alcanzada con la precisión matemática que establece la ley física al considerar la rela- ción que existe según la dirección e intensidad de los impulsos componentes.
No he de referirme a los movimientos precursores, dire así, espásmodicamente sentidos en la America latina antes del 1800, entro los que considero la sublevación de Tupac Amaru como el primer alzamiento emancipatorio típico entre nosotros, que tuvo la virtud, quizá, de evidenciar,al Conde da Aranda,el sentimiento latente en los America- nos, dando origen a su famosa concepción de los tres principales tributarios de España,a formarse, según su primitivo proyecto: l.° con el Virreynato de Méjico o Nueva España y la Capitanía general de Guatemala; 2.° Con el Virreynato de Nueva Granada y Capitanía General de Venezuela; y, 3.° con los Virreynatos del Perú y Buenos Aires y Capitanía general de Chile; ni he de detenerme en el análisis de los sucesos que se inician en el continente con la deposición de Fernando VII y la coronación de José de Bonaparte, aunque toda ella, a mi juicio, se halla vinculado a las nuevas nacionalidades como el efecto a la cau sa; pero, si, desde el punta de vista que me ocupa, debo considerar en conjunto la situación peculiar del Virreynato del Rio de la Plata, a partir de las invasiones inglesas y la conducta observada por el Virrey, en la emergencia, que dan pie a la manifestación popular del cabildo abierto del 14 de agosto de 1806, que anoto como punto de par tida del proceso evolutivo del sufragio, entre nosotros.