Entre el 2 y 3 de abril del año 2013 se registraron elevadas precipitaciones (~392 mm) sobre las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada, como consecuencia de esto se excedieron las capacidades de los arroyos en cuyas cuencas se asienta fundamentalmente la ciudad de La Plata anegando grandes zonas pobladas (Informe técnico-UNLP, 2013). Una de las tantas consecuencias que deja una inundación está relacionada con la rápida proliferación de microorganismos, en especial de hongos filamentosos, en los hogares afectados (EPA, 2008; Hsu, N., et al., 2011). Por esta razón se aconseja la limpieza, desinfección y secado de las viviendas dentro de las 48 horas de ocurrido el hecho dado que el agua retenida en los materiales expuestos resulta clave para el desarrollo microbiológico (EPA, 2008). La constitución de complejas comunidades de microorganismos, llamadas biopelículas no solo altera el aspecto externo de los sustratos afectados sino que, también, facilitan su deterioro en forma más profunda al degradarlos para poder obtener los nutrientes necesarios para su crecimiento (Gu J, 2003; Allsopp D., et al., 2004). En tal sentido, el biodeterioro puede ser definido como cualquier cambio indeseable en las propiedades de un material causado por la actividad vital de los organismos (Allsopp D., et al., 2004). Por otro lado, las biopelículas afectan la calidad del aire en el interior de las viviendas al contribuir con la formación de bioaerosoles (EPA, 2008). Los bioaerosoles están constituidos mayormente por gran número de esporas, fragmentos celulares, alérgenos, micotoxinas, endotoxinas, β- glucanos, compuestos orgánicos volátiles entre otros (WHO, 2009; Bloom E. et al., 2009; Adhikari A. et al., 2009). Según la Organización Mundial de la Salud el exceso de estos agentes en el interior de las viviendas son un peligro para la salud humana y por esta razón el crecimiento microbiológico debe ser eliminado o minimizado (WHO, 2009).