En la órbita de los diseñadores, sigue acalorada la discusión de si el diseño es arte o no, que a esta altura de los acontecimientos, quizás ya no importe demasiado seguir con ese debate que, en nuestro país, lleva unos 60 años sin resolverse.
Lo que probablemente sea indiscutido es la estrecha relación que tiene el diseño con el arte, las artesanías y la tecnología.
Dejando de lado ese debate, un asunto mayor que se nos plantea actualmente es acerca de la responsabilidad política que tiene o debería tener el diseño. Un problema que en el arte se plantea desde hace tiempo. Y en menor medida también en las artesanías.
Se propone entonces pensar al diseño como algo más que una disciplina proyectual que hace diseños, es decir, pensar una idea, dibujarla (bocetarla), proyectarla y ejecutarla para que después sea reproducida en forma masiva por medios industriales.