Sarai recuerda con nostalgia su casa de la infancia, llena de secretos y encantos. Al regresar años después, encuentra objetos cubiertos de polvo, pero al tocarlos, revive la magia de su pasado y siente la presencia de su abuela. Se usaron colores fríos para generar terror y suspenso. Los objetos, la escaleras y decoración de la casa fueron creados de forma corporea y una serie de calados a mano.