Las consecuencias de la pandemia de COVID-19, en cuanto a lo subjetivo - afectivo, no son posibles de dimensionar en modo cabal. Apenas podemos afirmar que ha tenido un impacto significativo en las infancias y en todas las generaciones, en términos del lazo social y cultural.
Las medidas de distanciamiento social y las restricciones de movimiento han alterado las interacciones sociales. Los dispositivos institucionales han tenido que ejercitar otros modelos inéditos en sus modos de abordar una realidad sin poner en juego una corporalidad compartida, hecho también inédito.