Las pruebas inmunoserológicas secundarias son aquellas donde la consecuencia de la unión antígeno-anticuerpo se hace visible por sí sola con la aparición de grumos o aglutinados, bandas de precipitado o entramados, dependiendo del tipo de antígeno, del medio y del soporte. Las pruebas secundarias son la aglutinación, la precipitación, la inhibición de la hemoaglutinación y la fijación del complemento.