El 19 de marzo de 2020, a partir de que se decretara el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) por una pandemia a escala mundial –que nos mantuvo aislados durante casi dos años– y con el consecuente cierre de los establecimientos formales educativos, comenzó un gran desafío para el sistema universitario en la Argentina, donde la salida era la mutación de la vida universitaria al universo virtual, generando grandes desafíos hacia el interior de cada Universidad (generación de plataformas virtuales, readecuación de planes y programas de estudio, redefinición de roles dentro de los equipos docentes, entre otros).
La preocupación por garantizar la continuidad pedagógica, basada en la defensa del derecho a la educación, reedito antiguas discusiones acerca de la educación a distancia, respecto de su calidad, la posibilidad o no de acceso a la misma, las herramientas pedagógicas con las que contábamos les docentes para hacer frente a este nuevo desafío.
La Universidad Nacional de La Plata habilitó una plataforma virtual –Aulas web UNLP– para poder concretizar este derecho. A partir de esta situación, docentes y estudiantes fuimos familiarizándonos con un nuevo formato de enseñanza-aprendizaje, en el que la virtualidad se presentó como una dimensión de la realidad.