Un "curioso antropólogo" es un relato que imagino el recorrido de un antropológo imaginario que se interroga sobre la expresión “el acceso a la justicia” en el país de los argentinos. Para responder su pregunta recorre la ciudad de La Plata, que explora como si fuese un texto, y otros discursos jurídicos y no jurídicos. Se detiene en el modo de hablar de los jueces y de los penalistas como lenguajes que impiden acceder a la justicia. Advierte y compara los edificios de las “casa de justicia” con otros edificios de otros poderes o del mundo del comercio. Advierte que la expresión es ambigua y que puede pesquisar y comparar no sólo como se “atiende” a los “clientes” del poder judicial, sino como se ingresa a la maquinaria judicial. Encuentra en ciertas expresiones artísticas reflexiones valiosas sobre el tema muy anteriores a las especulaciones teóricas sobre el tema. Se pregunta entonces por qué el arte está ausente en las escuelas de derecho. Allí concluye su viaje.