Uno de los objetivos más importantes en la Economía consiste en encontrar un modelo del comportamiento global de un sistema económico, derivado a partir de grupo de interacciones sencillas entre individuos que buscan satisfacer sus objetivos particulares. La respuesta clásica en teoría económica consiste en definir agentes económicos como entidades que conocen a la perfección el entorno de la economía en el que se desenvuelven, incluyendo el estado cognitivo de los demás agentes económicos. Este modelo, sin embargo, no es mínimamente realista en confirmar el comportamiento efectivo en un sistema económico, por lo que ha sido históricamente sujeto a críticas e impugnaciones [7]. Los estados de desequilibrio y la no optimalidad son una realidad en el comportamiento social, y la base del modelo -la omnisciencia de los agentes económicoses sin duda imposible. Un punto de vista radicalmente opuesto para constituir modelos de interacción entre agentes económicos proviene de incluir la incertidumbre en el mismo modelo de interacción entre los agentes. La economía sigue siendo constituida por agentes económicos que efectúan interacciones sencillas entre sí, pero dichas interacciones asumen la forma de un juego, y por lo tanto tienen incluida la incertidumbre de desconocerse la elección de estrategias entre los agentes. De esa manera, el comportamiento social se produce como estado emergente del conjunto de interacciones con incertidumbre. El propósito de la línea de invesigación que incluye a este trabajo es demostrar en qué medida es posible confirmar algunas propiedades del comportamiento económico colectivo a partir de una simulación de la conducta de un gran conjunto de agentes decisores. De esa manera, el comportamiento social queda definido como epifenómeno de la microeconomía, lo cual justifica su estudio en términos de las ciencias de la complejidad [2, 5].