Las políticas públicas relativas a la movilidad urbana y el modelo de gestión de su dinámica —incluyendo sus regímenes institucionales y sus modalidades de regulación- contribuyen de un modo central al proceso de estructuración de las ciudades. La sustentabilidad y la productividad socio-espacial de los recursos de la movilidad urbana (usos del suelo, sistemas viario, de articulación de modos de transporte, de tránsito, tarifarios, etc.), dependen de la calidad sistémica de esa gestión. El análisis de las políticas de movilidad en la Microregión del Gran La Plata (MRGLP, en adelante) revela clivajes severos. A la manera de un fractal, sus manifestaciones pueden ser analíticamente reconocidas en cualquier punto de la secuencia lógica que eslabona —del nivel micro al macro, del plano operativo al conceptual y viceversa- las diversas instancias componentes del modelo de gestión: (i) la modalidad de planificación, (ii) la organización de la institucionalidad técnica y gestionaría, (iii) las articulaciones entre los actores en quienes se encarnan los diversos procesos urbanos vinculados a la movilidad, (iv) la conceptualización de la movilidad y la identificación de los procesos relacionados y sus elementos componentes, (v) el modo en que se conciben la naturaleza del objeto urbano y las múltiples relaciones en y entre sus subsistemas y componentes. La interrelación entre (a) marcos conceptuales y diseños operativos que minimizan o degradan el carácter sistémico de las articulaciones entre los vectores de la movilidad urbana -producción, ocupación y usos del suelo, actividades y flujos de la población, infraestructuras y redes viales, sistemas y modos de transporte, por una parte, y (b) los aparatos e institutos del sistema de gestión —en el caso de la MRGLP, delimitaciones jurisdiccionales conflictivas, sectorialización técnico-temática de la gestión e instrumentos normativos acotados- por otra, se refleja y expresa tanto en los dispositivos y los estilos de planeamiento del ritmo y de la evolución urbana de la Micro Región como -obviamente- en la propia dinámica que resulta de su interacción. Se argumenta que las barreras para formular e implementar intervenciones estratégicas consistentes y sustentables sobre la movilidad urbana son (más) políticas (que técnicas). Su abordaje y resolución requiere una difícil y ardua combinación entre la adopción de marcos conceptuales y técnicos sistémicos y la experimentación y reestructuración —progresiva, simultánea y extendida en el tiempo- de las modalidades de planeamiento y gestión, en un marco institucional que cuente con una fuerte legitimación democrática.