El presente artículo indaga la ciudad desde los miedos, como vía para conocer los modos de experimentar el espacio urbano. Se identifican espacios, tiempos y rostros del miedo y las territorializaciones a las que tales representaciones dan lugar. Se concluye que, más allá de sus efectos (estigmatización, segregación espacial, etc.), la territorialización del miedo aparece como un artilugio insuficiente: la vida urbana pone en contacto lo que tales territorializaciones distribuyen y separan, emergiendo paradójicamente el miedo y la incertidumbre que aquellas tenían por finalidad abolir o al menos mantener a distancia.