Se considera con este nombre a todo bovino imposibilitado de levantarse, sin un diagnóstico etiológico definido. El síndrome de "vaca caída" siempre resultó un desafío clínico difícil de resolver, no obstante siguiendo ciertas lógicas semiológicas es posible aproximarse o definir un diagnóstico preciso, y en la medida que esto ocurra más frecuentemente, disminuirán los diagnósticos de "síndrome de vaca caída".