La Anemia Infecciosa Equina (AIE) en la República Argentina fue descubierta y denunciada pública y oficialmente en 1964 y en momentos que en nuestro país la capacitación profesional y la educación general acerca de esta enfermedad eran incipientes. Deben por lo tanto justificarse las reacciones desfavorables que se produjeron al enterarse de la noticia tanto en sectores profesionales como no profesionales, aunque también es necesario hacer saber que, si bien en notable minoría, hubo gestos de apoyo y aliento desde ambos sectores.