El desarrollo y crecimiento de los países más avanzados del mundo se basó y se basa en las inversiones que realizaron en educación, ciencia y tecnología. Además esos países, como Japón y los EE. UU., están incrementando esas inversiones de un 2% a un 3% de su PBI a fin de mantener el crecimiento industrial. Nuestro país sólo gasta el 0,5% del PBI en el mismo sector.
Esa permanente evolución de los niveles de productividad trajo aparejado un profundo cambio en la demanda de recursos humanos, acentuando la tendencia hacia un personal cada vez más capacitado. Esta situación constituye un permanente incentivo para que las personas se capaciten. Es decir, la capacitación está jerarquizada por una demanda específica hacia ese sector.