El sujeto contemporáneo cree tanto en las promesas del mercado como en las de lo virtual y piensa que todo es posible en el universo en el que habita. Consumidor omnipotente, se protege de lo inesperado, lo que podría hacer vacilar su posición de dominio.
Porque en el mundo actual -desierto de lo simbólico- tan poco previsible, se teme, a menudo, todo aquello que no se puede calcular.
El arte contemporáneo, por el contrario, se propone más que nunca sorprender, constituyendo en ese sentido una respuesta sintomática a la necesidad de dominio y de comodidad de nuestra época. Así, el rechazo a lo inesperado retorna hoy en los museos.
Pero, ¿de qué inesperado se trata? Para abordar esta cuestión, nos proponemos distinguir las diferentes modalidades de la sorpresa en psicoanálisis.
(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)