Al aparecer la primera edición de esta obra, en el año 2001, a partir de una reelaboración de la tesis doctoral de su autor, se reflexionaba sobre la importancia que habían cobrado los estudios sobre la Antigüedad Tardía en nuestro medio, ya que se trataba de un trabajo integral en tomo a una de las figuras más representativas de la poesía latina de contenido cristiano, el hispano Aurelio Prudencia. Ya, entonces, se visualizaba el Tardoantiguo como un horizonte heurístico en el que investigadores de proyección internacional daban cuenta de la necesidad de resignificar la tradición clásica ante la irrupción de nuevas formas de espiritualidad.
(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)