El presente artículo analiza las rupturas y continuidades existentes en torno a los sentidos otorgados por diferentes actores sociales que participan en las dos celebraciones religiosas más importantes para la comunidad boliviana en la ciudad de La Plata: las fiestas de la Virgen de Copacabana y la Virgen de Urkupiña. Tomamos como puntos de análisis la utilización del espacio público y el desarrollo de las fiestas por un lado, y la relación que se establece entre las comisiones organizativas entre sí y con el cura de la iglesia “Virgen de Copacabana” por otro.