La historia del estudio de los vertebrados que habitaron el territorio argentino en los últimos 18.000 siglos comienza hace más de dos siglos, a partir de 1766. Sin embargo, pintorescas observaciones fueron realizadas en los siglos XVI y XVII, que serán especialmente tratadas en otra contribución. Aparentemente, la primera referencia a fósiles de vertebrados procedentes del actual territorio de la Argentina, corresponde a fray Reginaldo de Lizárraga, quien tuvo oportunidad de observar siendo estudiante de teología en Lima, "... una muela de un gigante” procedente de Córdoba. Muchos años después, aproximadamente en 1740, el padre José Guevara dice haber visto una “muela grande como un puño”, procedente del río Carcarañá, en la actual provincia de Santa Fe (Cabrera, 1929: 63). Por su parte, el jesuíta inglés Thomas Falkner es testigo de la exhumación de una coraza de gliptodonte en el mismo lugar, unos veinte años más tarde.