La tarde estaba blanca, el cielo se mezclaba con un edificio que se recortaba amplio y limpio, nuevo. En una tarde sin sol, las sillas se amontonaban en un semi círculo, que se cerraba frente a una placa, que aún estaba cubierta por un paño, también, blanco. El abrazo se fue poblando de gente, y llenó las inmediaciones de la nueva sede de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, para dar lugar al primer acto público de dicha institución.
Se trataba de colocar algo así como la “piedra fundamental” del edificio, explicó Anibal Vigera, el Decano de la Facultad, algo así como el alma al edificio, podríamos decir. Y este símbolo tiene el nombre de 148 estudiantes, docentes y no docentes desaparecidos por la última dictadura militar argentina.