El término “populista” ha logrado convertirse en una acusación para desacreditar a casi cualquier persona, situación u objeto para asociarlo con la barbarie. Es el caso, también, de algunos escritores como Roberto Arlt y Osvaldo Soriano, estigmatizados y criticados por la Academia acusados escribir de manera “simplista”. Sin embargo, a veces no se llega a un nivel de análisis más profundo: que esa es una decisión política, la de llegar con expresiones culturales accesibles a los sectores humildes. Es entonces que me propongo discutir varias incógnitas: ¿qué significa ser populista? ¿Quiénes lo son? ¿Por qué el término mantiene un carácter peyorativo? ¿Por qué escribir también puede ser una actividad populista?