Cuando organizamos una fiesta familiar, como la fiesta de 15 de la nena, decidimos “tirar la casa por la ventana”. Así, como nos pasa a la mayoría de las familias de clase media, pedimos prestado dinero a algunos parientes, “pateamos” parte del gasto con la tarjeta de crédito, esa que tenemos ahí y que casi nunca usamos por las tasas de interés usurarias. La fiesta sale impecable, familiares amigos, 150 personas... ¡espectacular! Es una fiesta para todos. El actual gobierno se cansó de decir en estos meses que el nivel de consumo de 2015 era insostenible, que le habían hecho creer a la gente que podía comprar un celular, un televisor, que podía viajar e, incluso, tomarse vacaciones. Que era una fiesta insostenible. Contradictoriamente, alegó que los niveles de pobreza eran exorbitantes alcanzando el 30% de la población.