El efecto andino en la geografía del noroeste argentino y de Sudamérica genera condiciones climáticas disímiles en función de la altitud sobre el nivel del mar y de la exposición de las laderas montañosas al impacto de las lluvias y sus condiciones de humedad. La variación de ambos parámetros configura ambientes notablemente distintos a una misma latitud, que presenta un desierto y una selva exuberante a solo 30 km de distancia. En la transición encontramos un sinnúmero de microclimas con aptitudes agropecuarias particulares y en consecuencia diferentes modalidades de producción. O sea, variadas ganaderías norteñas.