El médico tiene, naturalmente, una actitud crítica permanente que provecta hacia su propia actividad profesional v a la de sus colegas. Se inspira en la necesidad de perfeccionar los resultados de su labor, en beneficio de la comunidad servida. Observada en este plano, esta actitud significa la conciencia acerca de la responsabilidad de mejorar la atención médica, es decir, practicar una medicina acorde con las necesidades de la población atendida, sobre la base de los adelantos científicos v técnicos, enmarcados en la realidad social v económica que se pretende mejorar.