En todo caso de ictericia, después de un estudio completo, con el auxilio de todos los recursos que el gastroenterólogo tiene a su disposición (historia clínica, laboratorio, radiología, eliminación de colorantes, laparoscopía y biopsia por punción) es menester, luego de relacionar todos los datos que se obtengan, ubicar el caso dentro de uno de los tipos patogénicos de las ictericias, hoy admitidos, a fin de una correcta actitud terapéutica. Ello no siempre fue posible. Hoy día, gracias a los conocimientos actuales sobre la génesis y metabolismo de la bilirrubina, se ha podido establecer una clasificación patogénica, mejor dicho, remozar y adecuar la clasificación de Ducci y Watson, al pensamiento actual, y ubicar por lo tanto, a la luz de los pasos que sigue la bilirrubina, desde el hem basta la molécula conjugada que se excreta por el polo biliar de la célula hepática, casi todos los casos de ictericia que hoy conocemos.