La destrucción de la soberanía política y la independencia económica de las naciones llevados a cabo con políticas neoliberales a partir de la década del 1970 fue re-significado por gobiernos nacionales, populares y democráticos, a partir del inicio del siglo XXI. Estas experiencias pusieron en relevancia la importancia de recuperar al Estado como herramienta para la inclusión, la igualdad, la distribución de las riquezas materiales, simbólicas y para la justicia social.
El éxito de estos gobiernos tuvo como contraataque por parte del poder estrategias desestabilizadoras, como el Plan Atlanta 2012, con el fin de correrlos de la escena política. Para ello, entre otras tácticas, utilizó como dispositivos para alcanzar el fin a los medios de comunicación y la judicialización de la política.