La producción social de las enfermedades y la creación de los dispositivos técnicos para dar respuesta están dando un giro de modo paulatino. O al menos están siendo interpelados en su práctica. Ya el enfermo está dejando de ser tan “paciente”. Y considero que hay que trabajar “surfeando” al tempo de la impaciencia y la incomodidad de quien vive su vida declarado como enfermo terminal, siendo consciente o no de esto. La pregunta que aparece es acerca del empleo del tiempo.