Año tras año, las grandes compañías de telecomunicaciones y tecnología de la información buscan superarse para lograr ganar mercados y usuarios alrededor del mundo. A esto se le suma la disputa entre los estados más poderosos, por controlar el ciberespacio, la única arena del sistema internacional que carece de marco normativo, lo que da lugar a una carrera por la supremacía sin ningún tipo de reglas.
El enfrentamiento entre Estados Unidos y la República Popular China, en materia comercial, tiene su correlato en el ciberespacio y en cuestiones de seguridad. A la compañía de telecomunicaciones Huawei, una empresa de origen chino, que es hoy el mayor proveedor de celulares del mundo y un gigante de las teleco-municaciones, el gobierno estadounidense la acusa de robo de información por parte de sus servidores. A raíz de esto es que decidió colocarla en una suerte de “lista negra”, en donde figuran empresas a las cuales se les impide establecer vínculos comerciales con compañías norteamericanas, y en este caso acceder a la compra de material tecnológico, entre ellos chips electrónicos, esenciales para equipar sus teléfonos y pro-gramación Android, que es el software utilizado por los teléfonos para hacer uso de la navegación en Chrome.
En medio de este conflicto cibernético, estos dos países se disputan la colocación de sus productos en el resto del planeta, y el continente africano, es un potencial mercado para las nuevas tecnologías. Aquí po-demos decir, que la compañía Huawei ha logrado estrechar lazos, con nada más y nada menos que con la Unión Africana, el espacio multilateral político por excelencia del continente. No sólo a partir del obsequio que realizó el gobierno chino del edificio moderno de la Unión en el 2012 (Le Monde, 2018), sino a partir de la firma de un Memorandum de Entendimiento entre la Compañía y la Unión en el cual buscan estrechar lazos en materia de: banda ancha, internet de las cosas, computación en la nube, 5G e inteligencia artificial (Huawei, 2019a).
En el presente trabajo buscaremos describir, como en medio del escenario de tensión entre Estados Unidos y China, el vínculo entre la Unión Africana y la compañía china Huawei, un actor de la escena interna-cional de gran peso no sólo económico, sino también político, da cuenta de un hecho importante para el continente. Esta relevancia tiene que ver, no sólo con la carencia que poseen los países africanos de tecno-logías de la información y la comunicación, sino también con las decisiones de estrechar lazos políticos en medio de esta disputa existente entre dos grandes hegemones tanto por colocar sus productos en los mer-cados como por conquista el ciberespacio africano.