El supuesto ataque israelí del 9 de abril de 2018 a la base aeronáutica siria de Tiyas fue denunciado por el gobierno ruso, cuyos portavoces también criticaron el accionar israelí frente a las protestas que se vivieron este año en Gaza. La creciente presencia iraní en Siria facilitada por la recuperación de territorios del gobierno de Assad preocupa actualmente al gobierno de Israel, pero es consecuencia del entendimiento de cooperación militar que el propio primer ministro Netanyahu y el presidente ruso, Vladimir Putin, establecieron en 2015. Entre las preguntas que surgieron a raíz de estos eventos, una de ellas es la de qué sucede y qué puede esperarse entre ambos países en el marco de la crisis que desató el uso de armas químicas en Duma.
En este artículo exploraremos, pues, cómo se establecen (o re-establecen) las relaciones de fuerzas en la región, es decir, dentro de un orden geopolítico según los principales intereses de los gobiernos de Rusia e Israel en tanto actores internacionales con presencia o intervención militar o logística, sin importar el grado, en el conflicto sirio, durante el primer semestre de 2018. Podríamos decir que las estrategias adoptadas por los gobiernos de dichos Estados, en este período, y en relación con el abordaje, gestión, manejo del conflicto, combinan elementos característicos de las escuelas realista y constructivista de las relaciones internacionales.