En este trabajo se intenta mostrar cómo se trasmiten a través de la socialización profesional “saberes” y “prácticas” o “haceres” que implican reproducción de las rutinas y rituales jurídicos para perpetuar un modelo jerárquico y dominante que se observa en el poder judicial por ejemplo, cuando los operadores jurídicos intervienen en los conflictos familiares. Para corroborar las afirmaciones que se realizarán a lo largo de esta ponencia se utilizará el material empírico relevado desde el año 2004 en la investigación “El proceso de enseñanza aprendizaje y evaluación en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP” en curso de ejecución (Programa de Incentivo).