Los primeros dirigentes que mostró el movimiento piquetero fueron “seleccionados” desde su capital simbólico-cultural (Auyero, 2002). Lejos de tratarse de profesionales de la representación estos nuevos lideres encomendados, por las asambleas, para presentar los reclamos ante las autoridades y de organizar las actividades (provisiones de mercaderías, comunicaron, reglas a cumplir en el lugar de protesta por parte de los manifestantes), así como el común de los integrantes de los cortes, no intentaban ir en contra de las autoridades estatuidas, sino, más bien, ser escuchados y reconocidos en sus derechos.
Es importante mencionar el “descubrimiento”, por parte de estos grupos, de los medios de comunicación como foco de presión política, la noción de “opinión publica”, comenzaba a tomar otras dimensiones en bastos sectores sociales. [Extracto a modo de resumen]