Empezado el siglo veintiuno, prácticamente ningún aspecto de la cultura ha escapado a procesos de digitalización y al menos uno de los principales medios por el que socializan los jóvenes, consumen y se apropian de objetos culturales digitalizados ya es Internet. Si uno es dueño de su propia computadora personal, el consumo y almacenamiento de contenidos digitalizados en su disco duro es más fácil, pero si uno sólo tiene una máquina algunas horas al día o a la semana (y en general no siempre la misma máquina), ¿hay almacenamiento de datos? Si es así, ¿qué soportes utilizan los jóvenes de sectores populares para almacenar información? ¿Fotologs, programas personalizados de mensajes instantáneos como msn, mails, pendrives, cd’s, diskettes?
Algunas preguntas que esta investigación busca responder son: ¿hay diferencias entre el acceso y los usos de Internet que hacen los jóvenes de sectores populares respecto de los jóvenes de sectores medios y acomodados? Si las hay, ¿cuáles? ¿Qué especificidades hay en las prácticas que realizan los jóvenes de sectores populares en los cibercafés y locutorios? ¿Cuán fundado es el prejuicio de ciertos grupos de sectores medios y acomodados respecto a que los jóvenes de sectores populares no saben usar Internet para otra cosa que chequear mails, chatear, ver flogs amigos, y consumir juegos en red? ¿Qué sucede con los fotologs entre los jóvenes de sectores populares del sur de la ciudad? ¿Qué influencia tiene la accesibilidad a Internet que tienen los jóvenes de sectores populares sobre los consumos culturales que efectúan? ¿Los diferentes accesos condicionan su uso? ¿Cómo operan Internet y los cibercafés en los imaginarios de estos jóvenes? [Extracto a modo de resumen]