El objetivo del presente escrito es más sencillo y procura retomar las aportaciones de escritores y sociólogos acerca de la anomia, el desarraigo, la alienación y el extrañamiento, tanto en términos generales, como en sus particularidades inquietantes y hasta perversas (Martínez Sauquillo, 1998). Sólo se pretende registrar la intersección entre las impresiones literarias –horizonte comprensivo que frecuentemente sirve de inspiración a los científicos sociales– y las conceptualizaciones propiamente sociológicas, sabiendo que la traducción al lenguaje estético efectuada por los escritores constituye una vertiente a la que la ciencia recurre para ilustrar muchas de sus preocupaciones. A tal fin, se toman algunas pocas fuentes de ambos campos, de modo de discernir los rasgos de la distancia moderna entre libertad y organización e identificar, al mismo tiempo, los nudos conceptuales de lo que podría llamarse modernidad tardía, cuestiones que tanto sociólogos como escritores se afanan en dilucidar.