Luego de la crisis socio-político-económica de diciembre de 2001 emerge un fenómeno nuevo en Argentina, que es la recuperación/autogestión de empresas por sus trabajadores. Además de todo lo que implica lo novedoso del fenómeno, este posee la particularidad de contener dentro de la empresa un espacio dedicado específicamente a lo cultural. El corpus del presente trabajo girará en torno a una serie de interrogantes que surgen a partir de la observación de la convivencia de fábricas (espacio dedicado a la producción material de objetos por medio de la acción específica del hombre como trabajador) y Centros Culturales (espacio dedicado a la producción, circulación y consumo de bienes prioritariamente simbólicos) en un mismo ámbito, cuyas funciones fueron resignificadas al calor de nuevas formas de participación política, económica, social y cultural que se generan en nuestro país como respuesta a las sucesivas crisis producidas en los últimos años debido a la brutal aplicación de políticas neo-liberales.
Surgieron diversas estrategias y acciones frente a este proceso de fragmentación y marginalización en pos de la construcción de un nosotros, siempre conflictivo y muchas veces ambiguo y contradictorio como todo proceso de resistencia y lucha. De esta manera se percibe una resignificación del principio de “comunidad”, es decir una recuperación del “nosotros” y una vuelta a un núcleo identitario que recoge gran parte de la memoria colectiva.