En este trabajo analizaré algunos aspectos de las relaciones entre el personal y los internos de una unidad penitenciaria de la provincia de Buenos Aires, en términos de relaciones de poder. Podría pensarse desde el sentido común, que en un establecimiento de estas características, el poder es ejercido por el personal, hacia los internos. De hecho es así en líneas generales. Sin embargo, las relaciones de poder dentro de las unidades penitenciarias distan de ser lineales. Hay un mayor ejercicio del poder en algunas direcciones que en otras. Desde las jerarquías superiores del establecimiento e incluso de la fuerza o de las autoridades políticas, hasta las jerarquías inferiores y luego los internos. No obstante, cada uno de los agentes que están involucrados, tiene una serie de recursos que puede utilizar para tratar de tener alguna influencia en algunas decisiones que se tomen.
Lo que sostengo en este trabajo es por lo tanto, que cada uno de los agentes involucrados tiene su cuota diferencial de poder, que pone en juego de acuerdo a sus intereses. Esto implica un concepto de poder como algo que no es unidireccional ni estático. Por más que haya agentes que detenten en términos estructurales más poder que otros, todos los agentes que intervienen pueden movilizar recursos para influir en ciertas decisiones.