Un amplio conjunto de preguntas orientaron nuestra investigación y fueron disparadoras de nuestras reflexiones: ¿Es siempre el empleo de un índice la mejor alternativa para obtener una adecuada combinación de indicadores de bienes de consumo? ¿En el caso de construir un índice sumatorio simple o ponderado, sobre qué supuestos teóricos descansamos para adjudicar a los indicadores puntaje similares o diferenciales? ¿Qué aportaría la construcción de una tipología sobre este fenómeno? ¿Qué mapa de dichos bienes podemos construir eligiendo una u otra metodología, considerando los indicadores utilizados en el Censo de Población de 2001? ¿Podemos evaluar rendimientos empíricos diferenciales? Nuestra metodología de trabajo se centró en el tratamiento de una fuente de datos secundarios como es el Censo Nacional de Población y Viviendas de 2001. El área geográfica utilizada ha sido el total del país.