Lejos de lecturas esencialistas en relación al trabajo reproductivo, intentamos mostrar que el conocimiento y las luchas que las mujeres han acumulado, son parte de su resistencia histórica a la modernidad y al capitalismo; una cuestión de poder y de seguridad biopolítica que pone énfasis en la solidaridad, la cooperación, y posee una alta potencialidad emancipatoria. La distinción entre ‘lo masculino’ predominante y dominante, y ‘lo femenino’ como forma ‘otra’ de conocimiento del mundo emerge como distinción, como resistencia y como lucha. Introducir en las resistencias de las mujeres la mirada desde la colonialidad de género nos da la posibilidad de iluminar en la memoria de largo plazo todos los otros aspectos de la transformación impuesta a la vida de las mujeres, pero también de las comunidades. Se juega en ellos la potencialidad analítica de darle un real estatuto epistémico a la colonialidad de género para el estudio de un proceso que mercantiliza progresivamente las vidas humanas.