Las actividades turísticas, al igual que toda actividad humana, tienen una inscripción en el espacio. Se trata de una verdadera producción de un espacio que interactúa en forma dialéctica con las actividades humanas que sostienen una relación mucho más estrecha con el territorio (Hiernaux,1989). En el contexto mundial, la espacialización del turismo nos permite observar flujos que revelan grandes asimetrías y contrastes entre los diferentes espacios turísticos. Areas tradicionales como Europa Occidental y América Septentrional concentran buena parte de las llegadas internacionales, y a su vez aparecen otros flujos secundarios que se corresponden con las denominadas "areas emergentes" con fuertes crecimientos en terminos relativos, en particular Caribe y America Latina. El presente trabajo pretende examinar algunas de las características de la actividad, así como también sus repercusiones desde la perspectiva de los procesos de reestructuración turística a escala global a través del análisis de espacios emergentes en América Latina.