En abril de 1988 se firmó en Alcalá de Henares, patria chica de Miguel de Cervantes, el acta fundacional de la Asociación de Cervantistas. Fue creada a instancias del abogado y bibliógrafo mallorquín José María Casasayas. En 2009, a cinco años de su muerte, el Ayuntamiento de Argamasilla de Alba (región de Castilla-La Mancha), junto con la Asociación fundada por él, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Diputación de Ciudad Real, creó el Premio de Investigación Cervantista que lleva su nombre.
El libro que nos ocupa, La genealogía en cuestión: cuerpos, textos y reproducción en el ‘Quijote’ de Cervantes, de la investigadora argentina Clea Gerber, ganó la edición 2017 del premio. Se trata de la primera vez que se otorga a un investigador no español. El libro tiene su origen en la tesis doctoral de Gerber, que fue dirigida por Juan Diego Vila y Ruth Fine.
Difícil empresa escribir en el tercer milenio sobre Cervantes. Sobre todo, después de la larga serie de homenajes que, en forma de congresos, libros y artículos se produjeron en 2005 y en 2015, al cumplirse los dos centenarios de las primeras ediciones del Quijote. A pesar de esto, el libro de Gerber asume el desafío. A la erudición exigida por el género, la autora suma un elemento que constituye su novedad: el punto de vista desde el cual se elige leer, lo que permite resignificar lecturas anteriores al tiempo que aporta la nueva.