La historia de la esclavitud en las colonias francesas del Caribe Insular se caracteriza por una ininterrumpida lucha de los esclavos para obtener su libertad. En estas islas durante el siglo XVIII la esclavitud sostenía la existencia de la plantación como sistema de producción y fue para muchos autores parte integrante del desarrollo económico europeo. Como afirma C.R.L James en su ensayo Los jacobinos negros, “en el siglo XVIII Saint-Domingue era para muchas naciones, aventureros y comerciantes una especie de Eldorado, su producción de azúcar, algodón y café nutrieron las dos terceras partes del comercio exterior de Francia y hacia 1789 esta colonia caribeña representaba el mercado más importante de comercio de esclavos” (2003 [1938], p. 25).