La reciente reedición en Argentina de la novela El enigma de la calle Arcos, publicada originalmente en los años 30 bajo el seudónimo de Sauli Lostal, suscitó una polémica alrededor de la cuestión de su autoría; no fue la calidad del texto lo que determinó los debates sino el hecho de ser atribuida a Jorge Luis Borges. Publicada por primera vez por entregas en el vespertino Crítica, en Buenos Aires, en noviembre y diciembre de 1932, e ilustrada por Pedro Rojas, la novela apareció en forma de volumen en 1933 editada por Am-Bass, con las ilustraciones originales. Para los que no hayan seguido paso a paso los pormenores de esta discusión, voy a recordar algunas de las características de la novela y del debate de la que fue objeto; más que una crónica de las discusiones, el objetivo es recordar sus términos y los problemas de orden literario que surgen de éstas.