Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad el sistema monetario internacional ha evolucionado en función de los cambios en cómo los Estados se fueron relacionando e involucrando en el ámbito de las finanzas. Es decir, debido a diversos factores (como pueden ser el avance tecnológico, las transformaciones en la forma de llevar adelante y resolver las disputas políticas domésticas y el declive o ascenso de un hegemón en el Sistema Internacional) los Estados fueron cambiando la forma de involucrarse en el sistema financiero y, estos cambios, fueron los motores de la progresiva evolución que tuvo el Sistema Monetario Internacional.
En este sentido, la mejor forma de analizar y describir cómo los Estados se integran en el Sistema Monetario Internacional es a partir del trilema de las economías abiertas. El mismo implica que, como bien dice su nombre, se debe hacer una elección entre tres opciones que -en teoría- son contradictorias entre sí. En el caso del trilema de las economías abiertas, las autoridades monetarias de un país deben elegir y aplicar dos políticas de 3: (1) restringir/no restringir la movilidad de capitales (control de la cuenta capital), (2) dejar flotar/pegar/administrar el tipo de cambio (tipo de cambio nominal fijo o no) y (3) aplicar/no aplicar una política monetaria expansiva (tasa de interés).
En función de lo dicho y a grosso modo, pueden distinguirse tres etapas en la evolución del Sistema Monetario Internacional: (1) El patrón oro, (3) Bretton Woods y (3) Post Bretton Woods (de 1970 en adelante).