Tanto en la evolución progresista de las ideas pedagógicas desde comienzos de la época moderna, como en la organización de la Instrucción Pública y en la tarea diaria del maestro de enseñanza primaria y secundaria, la educación estética siempre ha sido la más descuidada. Las causas de esta anomalía saltan a la vista.
Lo que constituye la distinción característica entre la época moderna y medioeval, es, en una palabra, la independización del individuo de las imposiciones dogmáticas y autoritarias en el campo vasto de la religión y del pensamiento.