A causa de las epidemias de cólera de 1870 y más aún, la de fiebre amarilla de 1871, Buenos Aires tuvo la mayor catástrofe de su historia. Con más del 10% de su población muerta y con cerca del 70% de sus habitantes expulsados a la campaña, la ciudad se convirtió en un paisaje urbano apocalíptico. A partir de este hecho fundamental una serie de instituciones asistenciales se fueron organizando para velar por la salud de la población. En su mayoría se trataba de hospitales que con el tiempo fueron adquiriendo diferente especificidad, y asilos dedicados a los sectores más vulnerables y desprotegidos. Los primeros fueron tomando forma a partir de un discurso del Estado, en el cual proteger a la sociedad era sinónimo de controlar sus focos epidémicos y, a la vez, sus miserias morales. En relación a la historia urbana porteña, una hipótesis preliminar apunta a demostrar que pese a sus diferentes génesis y trayectorias dentro de la sociedad, la mayoría de estas instituciones conformaron un dispositivo sanitario en los bordes urbanos, sostenido por un paradigma médico moral dentro del discurso modernizador de la ciudad capital.
Nuestro objeto de estudio se detiene en dos casos que podrían ilustrar este proceso con el gran evento de la capitalización de Buenos Aires de por medio: El Hospital General de Mujeres Rivadavia (1887) y el Hospital Italiano (1901). Dentro del carácter exploratorio de esta aproximación, buscamos en definitiva recuperar a través de sus emplazamientos y su arquitectura, el peso relativo en los procesos de modernización de Buenos Aires.