La Educación Física arrastra, quizás más que cualquier otra área del conocimiento escolar, una serie de anacronismos y confusiones, tanto en sus prácticas como en los discursos que le dan justificación o explicación. El principal problema que nos desafía es romper con ciertos mandatos históricos que los sectores hegemónicos han intentado, con bastante éxito, imponer sobre las prácticas pedagógicas que han utilizado las prácticas corporales.